En un contexto de transformación acelerada del sector inmobiliario, el mercado de renta en la Ciudad de México se consolida como el principal motor de dinamismo y oportunidad: el 54% de las búsquedas inmobiliarias en la capital están orientadas a renta, frente a un 46% a compra, lo que confirma un cambio estructural en el comportamiento del usuario hacia esquemas más flexibles.
Este fue uno de los principales hallazgos del webinar “Radiografía del Real Estate en CDMX: Tendencias de renta y comportamiento del usuario”, organizado por University Tower®, con la participación de Alejandro Cáceres Urdaneta, Key Account Manager Desarrollos & Corporativos de Inmuebles24, y Enrique Téllez, Co-Director de desarrolladora del parque®.
“Hoy el mercado está inclinado hacia la renta. No solo lidera en intención de búsqueda, sino también en dinamismo operativo y velocidad de absorción”, explicó Cáceres, quien agregó que esta preferencia responde a limitaciones de acceso al crédito, así como a un cambio en los estilos de vida, donde la flexibilidad se vuelve un valor central.
“Hoy estamos viendo que más de la mitad de las búsquedas son para renta y esa tendencia sigue creciendo; esto responde a que muchas personas están posponiendo la decisión de compra o buscando mayor flexibilidad, lo que abre una oportunidad interesante para quienes invierten en vivienda”, señaló Téllez.
El mercado de renta no solo lidera en demanda, sino también en desempeño. El precio promedio de un departamento de dos recámaras en la Ciudad de México se ubica en $36,578 mensuales, con un crecimiento acumulado de 54% desde 2021.
A esto se suma una rentabilidad bruta anual de 6.35%, con periodos de recuperación estimados en 13.6 años, lo que posiciona a la vivienda en renta como un activo altamente competitivo dentro de los portafolios de inversión.
“Si a la rentabilidad por flujo le sumamos la plusvalía, estamos frente a un instrumento muy sólido. Hoy los bienes raíces ofrecen retornos atractivos y estabilidad a largo plazo”, destacó Enrique Téllez.
Además, el mercado enfrenta una reducción en la oferta de nuevos desarrollos, derivada de la complejidad en permisos y licencias, lo que presiona los precios al alza y fortalece la valorización de los activos existentes, particularmente en vivienda vertical.
El crecimiento del mercado de renta está estrechamente ligado a un cambio profundo en el perfil del usuario. Hoy, los inquilinos priorizan ubicación, conectividad y servicios por encima del tamaño del inmueble. La demanda se concentra en departamentos compactos (entre 45 y 70 m²), con acceso a amenidades, lo que refleja una evolución hacia modelos de vivienda integrales.
“El usuario busca soluciones completas, no solo un espacio para vivir, sino un entorno que le permita trabajar, socializar y desarrollarse sin salir de su zona”, señaló Cáceres.
Elementos que eran complementarios, hoy se vuelven decisivos. Espacios para mascotas, áreas de bienestar, zonas al aire libre y servicios integrados no solo incrementan el atractivo de una propiedad, sino que influyen directamente en su velocidad de colocación y en el nivel de renta que puede alcanzar.
A este cambio se suma una transformación en la composición de los hogares. El modelo tradicional ha evolucionado hacia esquemas más diversos, donde las viviendas unipersonales, las parejas sin hijos y los hogares con mascotas tienen un peso cada vez mayor en la demanda. Este factor ha influido directamente en el tipo de producto que se desarrolla y en las amenidades que se integran.
“Hoy el perfil del inquilino refleja la nueva composición social del país. Ya no hablamos solo de familias tradicionales, sino de una diversidad de estilos de vida que requieren soluciones habitacionales distintas”, explicó Téllez.
Además, el entorno inmediato del desarrollo ha cobrado un papel protagónico en la decisión del usuario. La cercanía a corredores corporativos, oferta cultural, transporte y servicios se ha convertido en un factor determinante, incluso por encima de características internas del inmueble.
En paralelo, el modelo de renta institucional o multifamily gana terreno, con desarrollos diseñados exclusivamente para renta bajo esquemas tipo housing-as-a-service, que integran servicios, operación profesional y una experiencia más completa para el usuario. Este conjunto de transformaciones no solo redefine la forma de habitar la ciudad, sino que también marca con claridad hacia dónde deben orientarse las nuevas inversiones inmobiliarias.
El mercado de renta en la Ciudad de México no solo está creciendo, también se está sofisticando. Hoy, el concepto de “vida urbanita” define gran parte de la demanda: usuarios que buscan concentrar vivienda, trabajo, servicios y esparcimiento en un radio no mayor a 30 minutos, privilegiando la conectividad y la calidad del entorno.
En este contexto, zonas como la Juárez, Roma, Condesa, y Narvarte continúan liderando la demanda, mientras que corredores cercanos a nodos corporativos —como Anáhuac y Granada— ganan relevancia impulsados por el nearshoring y la llegada de talento vinculado a empresas internacionales.
A la par, Paseo de la Reforma atraviesa una transformación significativa con la reconversión de oficinas en espacios habitacionales, consolidándose como uno de los corredores más atractivos tanto para el mercado local como internacional. Actualmente, el 10% de los usuarios que buscan vivienda en la ciudad provienen del extranjero, principalmente de Estados Unidos y Canadá, lo que intensifica la demanda en ubicaciones estratégicas.
Este dinamismo ha generado, además, un efecto de expansión hacia colonias aledañas como San Rafael y Tabacalera, que se posicionan como extensiones naturales de los corredores más consolidados.
En línea con esta evolución, la demanda está redefiniendo claramente el tipo de producto con mayor potencial de éxito. Hoy, el mercado favorece unidades más compactas, pero mejor ubicadas y con mayor calidad integral. Departamentos de una recámara —en formatos como loft abierto o cerrado— y de dos recámaras concentran la mayor velocidad de absorción, alineados al perfil del inquilino actual.
“Hoy el mercado es muy claro: la ubicación sigue siendo el factor más importante, seguido de la calidad del desarrollo. Prefiero invertir en menos metros cuadrados, pero en un proyecto bien localizado y con un alto estándar”, señaló Enrique Téllez.
A este cambio se suma una redefinición del valor inmobiliario: ya no se limita al interior del inmueble, sino que se extiende a su entorno. La cercanía a corredores corporativos, oferta cultural, servicios, movilidad y espacios de esparcimiento se ha convertido en un factor decisivo para acelerar la colocación y maximizar la rentabilidad.
En este sentido, los desarrollos que integran amenidades de alto valor —como coworking, espacios wellness, rooftops y zonas pet-friendly—, junto con una ubicación estratégica, no solo elevan su atractivo, sino que fortalecen su desempeño en el mercado.
Ante este panorama, los especialistas coinciden en que el mercado actual presenta condiciones favorables para la inversión inmobiliaria. “Estamos viendo más demanda por renta, precios al alza y una oferta contenida. Todo esto apunta a una oportunidad clara para invertir y obtener retornos atractivos”, afirmó Téllez.
La recomendación es clara: priorizar ubicación, calidad del desarrollo y alineación con las tendencias de demanda, particularmente en unidades compactas en zonas consolidadas o con alto potencial de crecimiento.
“Hoy el mercado está diciendo qué tipo de producto necesita. Quien invierta alineado a esa demanda tendrá mayores probabilidades de éxito en los próximos años”, concluyó Cáceres.
La charla se puede ver en: https://www.youtube.com/watch?v=FkDjptH03zE